Así trabajamos en Gemma Greenland: un recorrido que empieza por entender el terreno y termina con una plantación que puedes mantener sin depender de un especialista cada temporada.
Antes de proponer especies, revisamos el suelo, la exposición real al sol y el historial de heladas de tu zona. Tomamos notas de campo y, si hace falta, medimos el drenaje con una prueba sencilla de infiltración.
Con los datos del sitio, armamos una lista corta de plantas nativas y resistentes al frío que encajen con tu mantenimiento disponible. El plano indica dónde va cada especie, la distancia entre ejemplares y el tipo de riego recomendado.
Corregimos el drenaje si es necesario, incorporamos abono orgánico y colocamos las plantas en la época adecuada para tu altitud. En zonas con heladas tardías, dejamos previsto un acolchado de protección.
Durante el primer año hacemos un seguimiento para ver cómo responde cada especie. Ajustamos riego, poda de formación y control natural de plagas según lo que observamos, no según un calendario fijo.
Al cerrar el proceso, recibes una guía escrita con las tareas de cada estación: cuándo podar, cómo abonar y qué señales vigilar. Así el jardín sigue su curso sin depender de visitas constantes.
Cada proyecto sigue un recorrido parecido, aunque ninguna parcela se comporta igual. Este es el orden que usamos para pasar de una idea general a especies elegidas, con sus cuidados y su lugar en el terreno.
Primero visitamos el terreno o revisamos las fotos y mediciones que nos envías. Nos interesa la exposición real, el drenaje, la altitud y el historial de heladas de la zona. Con eso definimos qué especies tienen sentido probar y cuáles descartamos de entrada.
Armamos una lista corta de plantas nativas y resistentes, con sus requerimientos de riego, suelo y sol. Cada candidata va acompañada de una ficha técnica para que sepas qué esperar en el primer año y cuál será su desarrollo a los tres años.
Definimos la distribución en el jardín, los marcos de plantación y el sistema de riego por goteo más adecuado. También indicamos qué coberturas vegetales o mulch conviene usar para proteger las raíces durante el invierno.
El trabajo no termina con la plantación. Hacemos un seguimiento en las primeras temporadas para ajustar podas, abono orgánico y control natural de plagas según cómo responda cada especie al clima real del lugar.
Si quieres ver cómo se aplica este método a un encargo concreto, revisa el proceso completo o consulta el listado de trabajos que tomamos.