Antes de elegir especies y preparar el terreno, conviene tener claro cómo trabajamos: qué información necesitamos de tu espacio, en qué orden se desarrolla cada etapa y qué resultados puedes esperar en cada momento. Esta página resume el proceso de principio a fin.
Resolver dudas sobre especies, suelos o calendarios de siembra es parte del proceso. Nuestro equipo responde consultas por correo en un plazo máximo de dos días hábiles, y si el tema es urgente, puedes llamarnos directamente en horario de atención. Antes de escribir, conviene revisar la sección de preguntas frecuentes: muchas respuestas sobre heladas, riego por goteo y poda ya están documentadas allí.
Cada encargo de jardinería o abastecimiento de especies sigue un recorrido parecido. Aquí está el orden que usamos para que sepas qué esperar en cada momento y cómo preparar tu terreno mientras tanto.
Empezamos con una conversación sobre lo que tienes en mente: si es un jardín nuevo, una renovación de bordes o la compra de varias especies para un vivero. Nos interesa conocer la altitud, la orientación del terreno y si ha habido heladas tardías en los últimos años. Con esos datos armamos una primera lista de plantas candidatas.
Si el proyecto lo permite, vamos al lugar para observar la exposición solar, el drenaje y el estado de la capa vegetal. Tomamos pequeñas muestras de tierra para revisar textura y acidez. No hace falta un laboratorio completo: con pruebas sencillas de campo se define si conviene enmendar el suelo antes de plantar o si las especies elegidas pueden entrar directo.
Con la información del terreno, elegimos variedades que realmente se adapten al clima frío de la zona. Preparamos una ficha por especie con requerimientos de sol, tolerancia a heladas y distancia de plantación. También definimos si el riego por goteo es necesario o si con un buen acolchado y riego manual basta durante el primer verano.
Llega el momento de trabajar la tierra: incorporamos abono orgánico, corregimos el drenaje si hace falta y marcamos los puntos de plantación. Las especies se colocan respetando su tamaño adulto para evitar trasplantes a corto plazo. En zonas con heladas fuertes, protegemos las raíces con una capa extra de mantillo.
Durante los primeros meses hacemos un seguimiento para ver cómo responde cada planta. Ajustamos el riego según la temporada y revisamos si aparecen signos de estrés o plagas. La primera poda ligera se programa recién cuando la planta muestra crecimiento nuevo, nunca antes de que pase el riesgo de heladas.
Al cerrar el trabajo, dejas una guía escrita con el calendario de poda, las épocas de abonado y los cuidados específicos para cada especie. Si el proyecto es de abastecimiento para un vivero, la guía incluye observaciones sobre el comportamiento de las plantas en campo y recomendaciones para su multiplicación.
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